Tras la definición de objetivos, estrategias y planes, la organización debe orientarse sistemáticamente hacia ellos. Esta orientación pasa por una adecuada gestión de la comunicación, la cultura y los procesos psicosociales. El fin último es hacer crecer a la organización, al grupo y a la persona.

A nivel de empresa, un estilo de dirección adecuado o unas acertadas políticas de RR. HH. generan un clima favorable a la estrategia organizacional. Lo mismo ocurre con los grupos de trabajo. A nivel individual, el diseño del puesto, la justicia percibida o el significado del trabajo facilitan el compromiso, la satisfacción o la motivación.

En función del nivel de intervención, la consultoría de procesos, el rediseño organizacional, el desarrollo grupal, el mentoring o el coaching entre otras técnicas, permiten a empresas , grupos y personas desplegar todo su potencial para alcanzar los fines de la organización.

ash modelo