Con la llegada de la madurez, muchas organizaciones comienzan a ser conscientes de la necesidad de profesionalizar la gestión de sus Recursos Humanos. En las etapas iniciales, la ilusión por las metas compartidas y la intensidad de las relaciones deja latentes las insatisfacciones y los problemas personales. Normalmente, la toma de conciencia de esta necesidad suele coincidir con la aparición de una extraña sensación de pérdida de control y sorpresa ante un cambio en la actitud de las personas que hasta entonces “lo daban todo por la empresa”. Este esquema sugiere tres pasos para profesionalizar la gestión de RR. HH. y hacer crecer a la organización a través del desarrollo de sus miembros.