¿Qué pienso, qué siento, qué hago?

Un nuevo proyecto, un nuevo trabajo, jubilarse o la vida tras un divorcio, son situaciones que suelen provocar una sensación de vértigo a quien las vive.Cómo actuar en el nuevo escenario no es sencillo, enfrentarse a lo desconocido nunca lo es. Pero es curioso como algunas personas, además de salir airosas, reconocen con el tiempo haber mejorado su situación. Mientras otras son incapaces de mirar al futuro, recordándose que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La plasticidad del cerebro humano es enorme. En estas situaciones las personas ponen en marcha mecanismos de afrontamiento y/o mecanismo de defensa. Así, mientras los primeros permiten superar la situación actuando sobre ella (desarrollando nuevas competencias y actividades, conociendo otras personas, etc. -enfrentándose a lo desconocido saliendo de la zona de confort-), los segundos se concentran en hacerse trampas al solitario y rebajar las expectativas que se habían generado. Después de todo no estoy tan mal como pensaba.

Lo que hacemos depende de lo que sentimos y lo que sentimos de lo que pensamos.

Nuestros pensamientos se basan en paradigmas. En esquemas mentales que definen lo que está bien y debe hacerse y lo que no lo está y no debe hacerse. También lo que es posible y puede intentarse y lo que es imposible y no vale la pena intentar. Son potentes palancas mentales que impulsan o detienen los proyectos personales.

¡Cuidado! Los paradigmas no cambian tan rápido, en palabras de Max Planck: “una nueva verdad no triunfa porque haya convencido a sus oponentes y les haya hecho ver la luz, sino más bien porque sus oponentes mueren de viejos, y una nueva generación crece más familiarizada con ella.”

La conversación más inspiradora o limitadora es la que tenemos con nosotros mismos. El monólogo interno es el mecanismo mental más potente, con dos ideas básicas: sí puedo hacerlo vs no puedo hacerlo.
¿Y cómo se siente uno cuando se concentra en lo positivo y cree que puede hacer algo? ¿Y como se siente cuando cree que no puede hacerlo y es incapaz de concentrarse en otras cosa que no sean los obstáculos que encontrará en el camino?
La diferencia es sencilla, en ambos casos está respondiendo a una pregunta que se ha formulado a Ud. mismo ¿por qué Sí voy a conseguirlo? o ¿Por qué NO voy a conseguirlo? Concéntrese en lo positivo, siéntase mejor y maximice las posibilidades de éxito. O concéntrese en lo negativo, siéntase peor y minimice la posibilidad de éxito.

Ante fuertes vientos algunos construyen murallas y otros construyen molinos. La diferencia es percibir un mismo hecho como una amenaza o como una oportunidad.

Después de todo, como decía Henry Ford, tanto si crees que puedes como si no estás en lo cierto. Para acabar la reflexión, un vídeo precioso que me ha descubierto Pablo.

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