Tres piezas de fruta al día

Tres piezas de fruta al día

orange

…400 g de verduras y hortalizas, de 2 a 4 raciones de lácteos, de tres a cuatro raciones semanales de pescado, todo esto regado con un par de litros de agua diarios. Éstas son algunas de las recomendaciones de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria para mantener una dieta sana y equilibrada. ¿Es esta tu dieta habitual, o eres de los que se alegra cuando el camarero te dice que no queda fruta de postre, y te pides una crema catalana? 😉

Y digo yo, siendo algo que todo el mundo conoce porque tan poca gente lo hace. Es decir, no se puede alegar desconocimiento, hoy en día poca gente desconoce las bondades de una dieta saludable y los perjuicios de no seguirla. ¿Entonces?

Modificar un comportamiento, cambiar o generar nuevos hábitos no es sencillo. En ningún contexto, mucho menos en la empresa. En una conversación serena, con preguntas adecuadas y provocadoras cualquier empresario sabe cuál es su problema y puede definir estrategias y planes para afrontarlo. Doy fe. El problema no es ése.

¿Cuál es el reto? El reto es generar unos hábitos saludables de gestión empresarial.

Es decir, transformar el comportamiento de la organización, hacerlo competente. En esencia, ser competente implica tres disciplinas: saber hacer, poder hacer y querer hacer.

Hoy nos centraremos en las cuatro fases por las que normalmente transitamos al viajar desde la incompetencia a la competencia.

Etapa 1. Incompetencia Inconsciente. Las cosas no funcionan, hay problemas pero no sabemos identificar bien las causas. No tenemos un modelo general que nos permita interpretar lo que ocurre en la empresa. Tenemos la sensación de que, de repente, nos han cambiado las reglas del juego a mitad de partida y perdemos todas las manos. Tratamos de resolver los problemas de la empresa con los conocimientos y la experiencia del pasado. Algo que funcionaría si estuviéramos en el pasado. El problema es que estamos en el presente y debemos atender los problemas del futuro. Esta es la fase peor, muchos empresarios no consiguen superarla nunca. En resumen, no sabemos que no sabemos.

Etapa 2. Incompetencia Consciente. Un gran paso, el punto de inflexión. Como reza uno de los principios de la Psicología Gestalt, supone el momento del darse cuenta aquí y ahora. Sólo cuando nos damos cuenta de cómo hacemos las cosas tenemos opción de cambiarlas.

Etapa 3. Competencia Consciente. ¿Recuerdas cómo te sentías cuando hiciste la primera práctica de autoescuela para sacar el carné de conducir? El volante, tres pedales, la palanca de cambio, los retrovisores…, lo frecuente es tener la certeza de no aprender nunca.

Necesitamos toda nuestra atención en coordinar los pies y las manos. Mientras conducimos no cabe un pensamiento más en nuestra cabeza. Necesitamos ser conscientes para ser competentes, y aún así, durante un tiempo nuestro desempeño es bastante torpe.

Aquí es donde entran en juego herramientas como el Business Intelligence (BI) para la gestión empresarial. Son el báculo en el que apoyarse y con el que soportar los nuevos hábitos de trabajo en la empresa. De hecho, la mayoría de decisiones son programables. Muchos coches ya aparcan solos, lo bien que nos hubiera venido entonces 🙂

Etapa 4. Competencia Inconsciente. Volvamos al ejemplo de la práctica en la autoescuela. ¿Cómo te va ahora?, ¿ cuándo fue la última vez que quitaste la llave del contacto sin saber cómo habías llegado allí? Somos realmente competentes cuando automatizamos un desempeño correcto, cuando hemos generado el hábito.

Dejamos para el siguiente post la tercera y, a mi juicio, más importante palanca para vencer la resistencia al cambio y salir de la zona de confort: querer

¿Qué pienso, qué siento, qué hago?

¿Qué pienso, qué siento, qué hago?

Un nuevo proyecto, un nuevo trabajo, jubilarse o la vida tras un divorcio, son situaciones que suelen provocar una sensación de vértigo a quien las vive.Cómo actuar en el nuevo escenario no es sencillo, enfrentarse a lo desconocido nunca lo es. Pero es curioso como algunas personas, además de salir airosas, reconocen con el tiempo haber mejorado su situación. Mientras otras son incapaces de mirar al futuro, recordándose que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La plasticidad del cerebro humano es enorme. En estas situaciones las personas ponen en marcha mecanismos de afrontamiento y/o mecanismo de defensa. Así, mientras los primeros permiten superar la situación actuando sobre ella (desarrollando nuevas competencias y actividades, conociendo otras personas, etc. -enfrentándose a lo desconocido saliendo de la zona de confort-), los segundos se concentran en hacerse trampas al solitario y rebajar las expectativas que se habían generado. Después de todo no estoy tan mal como pensaba.

Lo que hacemos depende de lo que sentimos y lo que sentimos de lo que pensamos.

Nuestros pensamientos se basan en paradigmas. En esquemas mentales que definen lo que está bien y debe hacerse y lo que no lo está y no debe hacerse. También lo que es posible y puede intentarse y lo que es imposible y no vale la pena intentar. Son potentes palancas mentales que impulsan o detienen los proyectos personales.

¡Cuidado! Los paradigmas no cambian tan rápido, en palabras de Max Planck: «una nueva verdad no triunfa porque haya convencido a sus oponentes y les haya hecho ver la luz, sino más bien porque sus oponentes mueren de viejos, y una nueva generación crece más familiarizada con ella.»

La conversación más inspiradora o limitadora es la que tenemos con nosotros mismos. El monólogo interno es el mecanismo mental más potente, con dos ideas básicas: sí puedo hacerlo vs no puedo hacerlo.
¿Y cómo se siente uno cuando se concentra en lo positivo y cree que puede hacer algo? ¿Y como se siente cuando cree que no puede hacerlo y es incapaz de concentrarse en otras cosa que no sean los obstáculos que encontrará en el camino?
La diferencia es sencilla, en ambos casos está respondiendo a una pregunta que se ha formulado a Ud. mismo ¿por qué Sí voy a conseguirlo? o ¿Por qué NO voy a conseguirlo? Concéntrese en lo positivo, siéntase mejor y maximice las posibilidades de éxito. O concéntrese en lo negativo, siéntase peor y minimice la posibilidad de éxito.

Ante fuertes vientos algunos construyen murallas y otros construyen molinos. La diferencia es percibir un mismo hecho como una amenaza o como una oportunidad.

Después de todo, como decía Henry Ford, tanto si crees que puedes como si no estás en lo cierto. Para acabar la reflexión, un vídeo precioso que me ha descubierto Pablo.

Parálisis por el análisis versus ¡hacer, hacer, hacer!

Parálisis por el análisis versus ¡hacer, hacer, hacer!

La situación es cada vez más difícil. Cada vez más dudas y menos certezas. Las reglas del juego están cambiando y nadie sabe bien cómo acabará esto.

Precisamente en un momento de tanta incertidumbre es cuando más se necesita mantener la calma y el buen juicio. Qué lástima que también sea cuando resulta más difícil hacerlo.

La corteza prefrontal es una de las estructuras más recientes del cerebro humano (unos 400.000 años) y seguramente una de las más maravillosas de la naturaleza. Básicamente, esta región cerebral es considerada la cuna de la inteligencia, la responsable de inventar el futuro.

Pues bien, las técnicas de neuroimagen han revelado un mecanismo de supervivencia sorprendentemente limitador. Cuando una persona se enfrenta a situaciones que percibe como amenazantes, cuando más necesita de su talento para diagnosticar la situación, elaborar planes y tomar decisiones, menor es el riego sanguíneo en la zona. Por el contrario, la sangre se dirige a regiones profundas del cerebro (de unos 350 millones de años) similares a las de un cocodrilo y responsables de respuestas básicas de supervivencia, lucha, huida o bloqueo.

Es decir, ante la situación de dificultad para muchas empresas, algunas personas reaccionan actuando, haciendo cosas, sin saber bien si son las adecuadas. Otras niegan la realidad y evitan afrontar los hechos. Y otras todavía continúan analizando por qué se encuentran en esta situación.

El mismo mecanismo que nos ha permitido evolucionar como especie nos condena a luchar (hacer, hacer, hacer), huir (no quiero hablar de esto) o bloquearnos (parálisis por el análisis).

Algo parecido ocurre con la bolsa: ¡Compra, compra, compra! versus ¡Vende, vende, vende! A principios de agosto la cotización de Telefónica (la más capitalizada del ibex 35) tuvo una oscilación de un 15% en cuatro días. El Banco de Santander (la segunda) un 21%. Qué difícil es encontrar el equilibrio y la mesura cuando más lo necesitamos…